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IntegrismosLo que debemos al Islam, por Fernando Sánchez Dragó En estos momentos, hablar en Occidente de musulmanes, hablar de Mahoma, hablar del Corán, hablar del Islam, equivale prácticamente a hablar de “integrismo”; el común de los mortales, la opinión pública en general, está confundiendo el Islam con el integrismo. ¿Qué es un integrismo? Un integrismo es la aplicación literal de las Sagradas Escrituras sin reparar en el hecho, evidente, de que todas las Sagradas Escrituras, ya sean las cristianas, ya sean las hindúes, ya sean las musulmanas, utilizan un lenguaje simbólico y no un lenguaje real. Para entendernos, es como si leyendo un poema de Omar Khayyám, que cantaba al vino en sus poemas, en sus rubaiyatas creyéramos que Omar Khayyám era un borrachín sin reparar que el vino es una metáfora de la embriaguez mística, que era el principal objetivo de todos los sufis como Khayyám. ¿Integrismo musulmán?... ¡Pero si estamos viviendo una época de integrismos por todas partes! Qué enorme injusticia ésta de identificar el integrismo con el concepto de lo musulmán; tenemos un integrismo cristiano, horrible, monstruoso, ese que se expresa en la vieja frase que muchos de nosotros aprendimos en el colegio de que “fuera de la Iglesia no hay Salvación”. Tenemos un integrismo judío, el que hace creer a los judíos de que por el simple hecho de que hace dos mil años vivieron en Tierra Santa, en Palestina o Israel, llamémosle como queramos, eso les da derecho, no sólo a vivir, sino a gobernar de forma excluyente esos territorios. Integrismo de izquierdas, el igualitarismo... ¿Qué es el igualitarismo sino una forma de integrismo? ¿Hay algo más injusto que el igualitarismo, que consiste en hacernos creer a todos los seres humanos que somos iguales sin reparar en el hecho evidente para cualquier persona que no tenga telarañas en las pupilas, de que somos individuos irrepetibles, de que no hay dos seres iguales sobre la faz de la Tierra? Integrismo Yanqui, uno de los peores integrismos, el integrismo de Clinton, el integrismo del Nuevo Orden Mundial, el integrismo de quienes se arrogan el derecho a convertirse a través de la tecnología y del armamentismo, en gendarmes de todo el Universo. Integrismo del “Becerro de Oro”, del mercado, del consumo: integrismo del economicismo. Y todos estos integrismos, en definitiva, se encierran en uno, en el peor de los integrismos: el integrismo judeo‑cristiano del mundo occidental. Y a este respecto, quiero aprovecharme de algo que ha escrito un hombre al que yo admiro extraordinariamente y que está sentado en estos momentos aquí, me refiero a Roger Garaudy, que es uno de los pocos occidentales que se ha librado de ese tremendo karma que tenemos en Occidente y que en un libro extraordinario titulado “¿Tenemos necesidad de Dios?”, nos dice a propósito de todos estos integrismos: “Desde hace cinco siglos, con el nacimiento del Colonialismo que llamó ‘evangelización de los indios’ a la invasión, la conquista, la matanza y el genocidio, Occidente ha dado el peor ejemplo de integrismo, es decir, la pretensión de poner la verdad absoluta y, por consiguiente, de tener, no sólo el derecho, sino el deber de imponerla a todos los demás. Esa larga continuidad en la dominación ha creado una consecuencia perversa: antaño, una iglesia, un Dios, un rey; hoy una cultura, una técnica, un orden mundial; ‘fuera de la Iglesia no hay Salvación’, ‘fuera de Occidente no hay civilización’ y siempre ‘fuera de mi verdad sólo existe el error’; siempre un ‘pueblo elegido’, el hebreo, el cristiano, el occidental; tal pretensión, apoyada en las armas, en el comercio y en las misiones, es la madre de los demás integrismos que han proliferado en el mundo”.Fuente http://www.webislam.com/numeros/2000/00_11/Articulos%2000_11/Debemos_Islam Comentarios » Ir a formulario |
El rinconcito de éDixReflexiones, artículos, impresiones personales y creación literaria.
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