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Resumen

El cuidado del medio ambiente comienza en casa

Sólo hay que cambiar viejos hábitos y aplicar la teoría de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.

Nuestros hábitos más cotidianos tienen mucho que ver con la degradación global del planeta. Actos tan rutinarios como tirar la basura sin separarla, comprar utensilios de usar y tirar o adquirir los alimentos envasados en materiales antiecológicos o no reciclables contribuyen en gran medida a la contaminación medioambiental.

Reduzca

  • Adquiera productos de todo tipo en envases de gran capacidad y, preferiblemente, reutilizables. Evite los envases de un solo uso.
  • Lleve sus propias bolsas a la compra.
  • Recupere viejas costumbres como la bolsa de pan o la huevera.
  • Trate de no comprar productos con envoltorios superfluos. Lo importante es el producto, no que el embalaje sea atractivo.
  • Opte, preferentemente, por adquirir alimentos a granel.
  • Evite utilizar, en la medida de lo posible, artículos desechables como pañuelos de papel, rollos de cocina, vasos y platos de cartón, cubiertos de plástico, etc. La industria de productos de usar y tirar es la que genera más basura en todo el mundo.
  • Conserve los alimentos en recipientes duraderos. No abuse del papel de aluminio.
  • No compre pequeños electrodomésticos para realizar operaciones que sea fácil hacer a mano, como los abrelatas.
  • Evite utensilios y juguetes que funcionan a pilas. Si no es posible, utilice pilas recargables o pilas verdes no contaminantes.

Reutilice

  • Al utilizar papel para escribir, no escriba sólo en una cara y luego tire la hoja. Utilice el otro lado para notas, borradores, tomar apuntes, dibujar, etc. También puede utilizar el papel viejo para envoltorios.
  • Procure hacer fotocopias por las dos caras.
  • Si tiene jardín, recicle la materia orgánica.
  • Reutilice las bolsas de plástico que le den en el supermercado para guardar la basura.
  • No tire los tarros de cristal. Resultan muy útiles para guardar pasta, harina o legumbres... También se pueden utilizar como hucha, portalápices o semillero.

Recicle

  • Separe los materiales que componen la basura para reciclar racionalmente. Utilice bolsas distintas para la basura orgánica, para el papel y el cartón, para los envases de vidrio y otra para el resto de envases (brik, plástico, latas...). Y deposite cada tipo de residuo en los contenedores que las autoridades locales han dispuesto al efecto.
  • Haga un uso correcto de los contenedores de recogida selectiva. Un solo tapón de aluminio puede dar al traste con la carga de vidrio de todo un contenedor.
  • Para hacer una tonelada de papel es necesario talar 5'3 hectáreas de bosque. El consumo anual en nuestro país obliga a cortar unos 20 millones de grandes árboles. Tome medidas: consuma menos papel, compre papel reciclado y envíe a reciclar todo el papel que le sea posible.
  • No tire al contenedor de papel otros residuos como plástico, cartones de leche (contienen plástico y aluminio), latas, etc.
  • El papel de los periódicos es el más fácil de reciclar ya que está hecho de fibra de madera. Si en nuestro país se reciclase la décima parte de los periódicos de un año, salvaríamos 700.000 árboles.
  • El cristal de los vasos y el de las bombillas no se puede reciclar conjuntamente con el vidrio de los envases. Deposite en los contenedores de vidrio sólo botellas, de cualquier color, o frascos. Quíteles los tapones y compruebe que no tengan ningún objeto en su interior.
  • No guarde ni mezcle con la basura los envases vacíos o con restos de medicamentos ni los que han caducado. Deposítelos en los contenedores que encontrará en las farmacias.
Fuente: Revista Consumer
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:21 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Borra logos con azúcar

Este es un curioso y dulce método para borrar logotipos de cualquier aparato domestico: móviles, PDA, portátiles, GPS, etc. Es tan sencillo que sorprende por su eficacia. Solo necesitas un azucarcillo normal y algo de cinta adhesiva.

Se trata de rascar el logo con el azucarillo, protegiendo previamente con la cinta partes donde pueda entrar el azúcar. El secreto consiste en que los cristales del azúcar son lo suficiente duros como para eliminar la tinta del logo pero no tanto como para rallar el plástico.

Si decides probarlo deberías saber que el método no es 100% fiable con todas las carcasas. Te aconsejamos que pruebes con cuidado antes de lanzarte a la eliminación de logos compulsiva. Luego no digas que no te hemos avisado.

Por Ángel Rocafuerte

Fuente: http://www.elsingular.com/2006/09/13/borra-logos-con-azucar/
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:21 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Las ideas no son manzanas (Javier Smaldone)

"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas."

Este simple ejemplo de George Bernard Shaw debería ser suficiente para mostrar la diferencia fundamental entre el conocimiento y los bienes materiales. Sin embargo, parece ser la tendencia actual el cubrir al conocimiento con un manto de escasez artificial, impidiendo su difusión para de esta forma asemejarlo a las cosas materiales y tratarlo como a estas últimas.

Este artificio para lograr que las ideas se comporten como las manzanas consiste de marcos regulatorios legales. La idea no es nueva, como lo explica muy claramente Enrique Chaparro, sino que se remonta a finales del siglo XVIII en donde nacen el derecho de autor y las patentes. Lo novedoso es la generalización de la idea de privatizar el conocimiento.

Así como en los comienzos de la llamada "era industrial" fue necesaria la privatización de los medios de producción, ahora se intenta la apropiación del conocimiento humano. Pero, como lo deja en claro el simple ejemplo de Bernard Shaw, este es por naturaleza inagotable y se requiere de mecanismos artificiales para eliminar su capacidad de reproducción infinita.

Así es que, por ejemplo, se patentan algoritmos (ideas puras sobre cómo resolver distintos problemas), métodos matemáticos, secuencias genéticas y proteínas, entre muchos otros ejemplos. Lo que no se tiene en cuenta es que estos "descubrimientos" son sólo el estado actual alcanzado por un proceso evolutivo cultural de varios siglos y, al otorgar la exclusividad de su utilización, se está poniendo una barrera a su continuación.

Triste (y vergonzoso) es ver, por dar otro ejemplo, a universidades públicas firmando acuerdos de confidencialidad con empresas, en el marco de investigaciones relacionadas con la mejora de la producción de alimentos. (¿Cuántos conocimientos previos se utilizarán es esa investigación, amén de los fondos públicos utilizados? ¿No es penoso ver a una Universidad pública ocultando avances científicos que pudieran beneficiar a la comunidad o impulsar nuevos avances?)

Lamentablemente, estamos asistiendo a un nuevo escenario en el mundo del conocimiento y la cultura. Si hemos llegado al grado de avance actual, ha sido gracias a la libre difusión de las ideas (y tenemos grandes muestras en la historia de lo ocurrido cada vez que se intentó ponerle frenos). Parece que muchos están dispuestos a terminar con este proceso evolutivo, a cambio de la explotación del valor económico de la cultura obtenida hasta hoy.

Ortega y Gasset estaría agradecido de que aún hoy la Filosofía no sirva para nada. Tal vez esto evita que la pongan en un frasco o en una caja, la etiqueten y la vendan como un "producto".

Quizás la comunidad científica sea la única que pueda detener el avance de esta tendencia (seguramente ni los gobiernos ni las empresas lo harán). ¿Se prestarán nuestros científicos al comercio del conocimiento? Por ahora muchos meten la cabeza en la tierra...

Javier Smaldone
16 de Enero de 2007

Fuente:
http://www.letra.org/spip/article.php?id_article=1677

Viernes, 22 de Junio de 2007 14:22 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Práctica del consumo responsable (Francisco Aguirre Saharrea)

El reto de practicar el consumo responsable hoy

Es importante señalar que dirigir nuestros
hábitos de compra hacia el consumo responsable constituye una tarea ardua que implica un cambio importante en nuestras prácticas de consumo.

En primer término, nos enfrentamos con un enorme aparato publicitario, a través de muchos medios de comunicación, en el que la “información” que recibimos es seleccionada cuidadosamente para inducirnos a comprar, ya sea apelando al culto de la imagen, la competencia y demás actitudes propias del consumismo, o dirigiéndose a nuestras emociones haciéndonos creer que la caridad es la única vía en que podemos contribuir a combatir la pobreza y la injusticia social.

Consumir responsablemente implica una interpretación de los mensajes publicitarios, además de una constante búsqueda de información que nos permita elegir autónoma y responsablemente los productos y servicios que consumimos. Por otra parte, ejercer un consumo responsable, en muchos casos, equivaldría a decidir no consumir algun(os) producto(s) que forman parte de nuestro consumo habitual, lo que puede hacernos desistir de practicar esta nueva forma de decidir. Sin embargo, no hay que olvidar que una de las ventajas de la globalización es la gran cantidad de opciones a nuestro alcance.

Además, debemos tener presente que nuestro poder de compra es finalmente lo que a toda empresa le interesa, y verlo perdido (o en riesgo de perderlo) es lo que a su vez las convencerá de la necesidad de responsabilizarse socialmente de sus métodos de producción y/o industrialización.

Aportaciones del consumo responsable

El consumo responsable se sostiene en un conjunto de valores como la justicia, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos, económicos, sociales, culturales y ambientales. Promueve, por un lado, la moderación en nuestro consumo como una forma de reducir los efectos de sobreexplotación del ambiente; y por el otro, la reutilización y reciclaje tanto a nivel personal y comunitario como a nivel industrial. En esta misma línea, impulsa las prácticas de agricultura orgánica y amigables con el ambiente.

Socialmente se apoyan las prácticas comerciales justas, porque el adquirir productos o servicios directamente del pequeño productor nos garantiza que ellos recibirán un mejor pago por su trabajo, al mismo tiempo que nos ofrecen bienes y servicios con alta calidad. También se elimina la intermediación especulativa y se sustituye por alianzas entre actores profesionales y solidarios.

El consumo responsable implica un compromiso mayor por parte del consumidor que no sólo opta por un producto frente a otros por sus características, sino además entiende que el dinero que entrega a cambio de dicho producto favorecerá a un grupo determinado, con las prácticas productivas, sociales y ecológicas que ello acarrea.

Fuente: http://www.vinculando.org/consumidores/consumoresponsable.html
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:22 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Muerte al coche

Señales de humo ·· Fanzine anarquista verde

El fin de la era del "petróleo barato" es una realidad que según nos dicen se hará palpable en 2 o 3 años… El petróleo podría acabarse en menos de 30 años y el uranio en menos de 70. El fin de la era del "petróleo barato" se traducirá en diferentes oleadas de crisis energética global. Las autoridades pretenden tranquilizar las conciencias diciendo haber encontrado una energía alternativa: la fusión o fisión de hidrógeno. Pero, en el caso de que realmente sea viable y más aún, que su desarrollo suficiente para la suplantación llegue a tiempo- esto significará en la Península Ibérica la necesidad de crear decenas, sino cientos, de centrales nucleares para dicha energía, además de la emisión de cantidades ingentes de vapor que contribuirían a la debacle ecológica que antes o después se traducirá en colapso global. Por otro lado, la energía nuclear que haría falta para mantener a la Civilización Industrial del Hidrógeno, se basa a sí mismo en recursos minerales finitos… Y el uranio se acaba.

De todas maneras no es el catastrofismo lo que nos lleva a posicionarnos contra los coches. EL primer lugar no lo es, porque no tenemos ni idea de cual es el futuro que nos espera. Durante largo tiempo se han escuchado proclamas catastrofistas; muchas acertaron, pero otras muchas no. Por otra parte, aún sin petróleo se podría mantener el sistema del automóvil si bien ciertamente deteriorado. Durante la II Guerra Mundial la gente se las ingenió como pudo para mantener los coches circulando por las ciudades, claro que de forma muy deficiente, usando mezclas con petróleo y para un volumen mucho menor de coches. No obstante, sea nuestro futuro inmediato más o menos alarmante pues alarmante sí que es- lo que tenemos claro es que tenemos que dejar los coches ya, empezando por dejar de usarlos dentro de las ciudades. Y no sólo por sus desastrosos efectos ecológicos (son los culpables en un 75% del calentamiento global, deforestación para carreteras, agujeros de ozono, del 60% de la contaminación en las ciudades, etc,) sino también por sus efectos sociales para la libertad, la felicidad y la comunalidad humana.

No se trata de una posición austera. No se trata de que no nos queda otra, lamentarnos de que desgraciad@s somos y apretarnos los cinturos ¡¡DESEAMOS VIVIR SIN COCHES!!

El automóvil al igual que el resto de la tecnología- no es algo neutral. El coche en sí lleva implícito un modelo de sociedad, un modelo de disposición población, un modelo de urbanismo, una forma individualista de transporte, una determinada relación del ser humano con la velocidad y el ritmo, etc. El coche privatiza el espacio público: se lo roba a las personas. El coche convierte las poblaciones donde vivimos en algo muerto enterrado bajo asfalto, lleno de smog Los coches hacen de las comunidades, zonas masificadas, donde la libertad es coartada en todos los sentidos. El coche militariza la calle con su disciplina y la uniformidad del tráfico. Las poblaciones se hacen a la medida de las máquinas y sus velocidades estresantes, y no a la de las personas. El coche es un mecanismo de control: despeja la calle. Es un mecanismo contra la convivencia y el juego: convierte en la calle en mero tránsito matando las posibilidades en ella de ocio, encuentro, fiesta, organización esporádica de eventos, juegos siembra asfalto donde podía haber árboles frutales y vida comunitaria. El coche, además, crea las distancias: aleja las cosas y las personas mediante el urbanismo. El coche crea la disposición de la sociedad en el espacio, se hace así mismo imprescindible, por ejemplo, al poner tu lugar de trabajo a una hora en coche de donde vives El derecho un "derecho a tener coche" niega el derecho a no tenerlo y niega a la naturaleza su derecho mismo a existir.

La reivindicación de la erradicación del coche es uno de los múltiples requisitos para reconectar con la naturaleza y vivir en libertad. Para esto es necesario acabar con la sociedad masificada que convierte a las personas en números y acabar el dominación capitalista y tecnocrática.

Pero es también una cuestión de solidaridad. Ahora mismo somos 6,5 mil millones de personas sobre la Tierra (hace 30 años éramos la mitad. Dentro de 15 seremos 8.000). No puede haber coches para tod@s, esto sería, simplemente, ecológicamente imposible. "Democratizar" el coche y desarrollar la industrialización a la europea en China y la India es un suicidio evidente. Pero no podemos prohibirles hacer lo que nosotr@s hacemos Es hora de pensar con un poco de seriedad, sin cinismos ni mirar a otro lado. Debemos acabar con el coche. No hay otra solución.

El coche es además un símbolo clarividente de la estupidez moderna. Es símbolo de libertad en el atasco, de independencia atado a hipotecas, de poderío cuando es la máquina quien hace todo por uno. Todo menos una cosa: comer. La situación actual es un absurdo: para dar de comer a nuestros coches matamos a miles de personas en guerras genocidas en Afganistán, Iraq, Venezuela y más que vendrán, para adueñarnos de las migajas que quedan de "oro negro". Nuestros coches son en Prestige. De seguir así será una realidad eso de "¡criad coches, comeréis fuel!". Pero, es cierto, la culpa no es sólo de los coches. Acabar con los coches en las ciudades está claro que no es solución a nada: no es suficiente.

Donde hay carreteras queremos ríos y permacultura. Donde hay parking queremos bosques. Donde hay autoritarismo, asamblea. Donde hay propiedad privativa, comunalidad. Donde hay capital apoyo mutuo. Donde hay técnica, imaginación. Donde hay coches, convivencia. Ni "democracias" ni dictaduras ¡Queremos Anarquía Verde! Una sociedad que dance sobre las ruinas de los relojes y despertadores, un modo de vida que acabe con la moral cristiano-burguesa, para vivir sensualmente el presente. Como decían ya en el 1968: "¡Bajo el asfalto está la playa!" ¡Recuperemos las calles, levantemos adoquines para que entre las grietas de este sistema caduco rebrote nuestra más salvaje libertad!
Viernes, 22 de Junio de 2007 13:49 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Efectos nocivos de teléfonos móviles, ordenadores y televisores

Fuente: http://www.dsalud.com/numero36_3.htm


¿Cuántas veces ha oído decir que las radiaciones de su televisor, ordenador o teléfono móvil pueden provocar problemas de salud? Pues sepa que aunque las autoridades se niegan a admitir esa posibilidad sobre la que esta revista viene advirtiendo desde hace tiempo son cada vez más los investigadores que afirman lo contrario. Afortunadamente, existen ya dispositivos que, según afirman sus creadores, atenúan los efectos nocivos de esas radiaciones. Se lo contamos.

El peligro de la radiación electromagnética viene siendo sido objeto de polémicos debates en los últimos años. Y sólo el poder de las compañías eléctricas en el mundo explica el hecho de que no se reconozca oficialmente lo que está demostrado: que los campos electromagnéticos de las torres de alta tensión pueden provocar diversas patologías, incluido cáncer. Lo mismo que las antenas de repetición de la telefonía móvil. Y no sólo eso: también hay aparatos domésticos potencialmente peligrosos aunque sus fabricantes nieguen que exista relación directa entre cualquier enfermedad y el uso de teléfonos móviles, televisores, ordenadores y otros pequeños electrodomésticos a pesar de que estudios rigurosos sugieren lo contrario.
No se deje engañar, amigo lector: que determinados campos electromagnéticos afectan negativamente al organismo está suficientemente documentado; por ejemplo, actúan alterando las propiedades físicas de los tejidos. Se sabe que el campo eléctrico actúa disminuyendo la energía interna de los mismos y baja la conductividad -por ejemplo, del sistema nervioso- y que el campo magnético hace justamente lo contrario. Además ambos contribuyen a generar turbulencias en los líquidos conductores como la sangre. Lo demuestran numerosos estudios que intentan contrarrestarse con otros sufragados por la propias compañías eléctricas.
Como numerosos son los síntomas y signos comúnmente descritos por muchos usuarios de telefonía móvil y personas que viven cerca de las antenas repetidoras o estaciones base de telefonía: aumento del nivel de estrés, disminución de la capacidad de trabajo y de la concentración, migrañas, ansiedad, sensación de fatiga crónica, trastornos del sueño, hipertensión arterial, aumento de las crisis en epilépticos, irritabilidad, disminución de la memoria a corto plazo, trastornos de la visión y sensación local de calentamiento, entre otras. En cuanto a las patologías que las microondas pueden provocar son igualmente numerosas, incluido el cáncer.

EFECTOS DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS EN LA SALUD
Ya en 1997 salieron a la luz los resultados de un experimento realizado con ratones transgénicos expuestos a determinadas emisiones electromagnéticas en periodos de 30 minutos diarios durante 18 meses. En ese tiempo el 43% de los ratones desarrolló un linfoma mientras que eso sólo ocurrió en un 22% de los ratones no expuestos a ellas. Los autores del estudio -dirigido por el doctor Michael Repacholi- calificaron de altamente significativo ese aumento en la tasa de incidencia del linfoma añadiendo que era muy improbable que la mayor rapidez en desarrollar cáncer se debiera a la casualidad.
La Comisión Nacional de Protección Radiológica británica, por su parte, informó a mediados del pasado año de que una investigación efectuada sobre 3.000 niños estadounidenses, europeos y neozelandeses había confirmado la sospecha de que las torres eléctricas de alta tensión doblan el riesgo de aparición de leucemia infantil. Aunque luego se curaran en salud añadiendo que el incremento de riesgo es "leve" porque "sólo" afecta a uno de cada 20.000 niños. Y otro estudio publicado en esas mismas fechas -esta vez realizado en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) por el equipo del Dr. David Savitz- concluye que la exposición a campos electromagnéticos afecta a la melanina del cerebro, puede causar depresión y llevar a quienes la sufren, incluso, al suicidio.
Aún más, el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer -organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud- reconoció hace escasos meses ¡por fin! que algunos campos electromagnéticos producidos por aparatos domésticos eléctricos y electrónicos pueden ser peligrosos para el hombre. Admitiendo que tanto los campos emitidos por los aparatos domésticos como los cables eléctricos -y, por tanto, las líneas de alta tensión- "podrían ser cancerígenos para el hombre". De hecho, en la clasificación realizada por el centro los campos magnéticos han pasado de la categoría de sustancias o radiaciones "inclasificables" a la de "probablemente cancerígenos" que se sitúa justo antes de la de "definitivamente cancerígenos". El centro tiene también previsto pronunciarse sobre el peligro de los teléfonos móviles y de las antenas repetidoras de telefonía móvil ya que está efectuando un estudio epidemiológico sobre ello que se prevé publicar en el 2003.
De hecho, si algunos campos electromagnéticos no son peligrosos, ¿por qué en Estados Unidos la legislación actual prohíbe la construcción de casas nuevas cerca de las líneas eléctricas de alta tensión? ¿Y por qué en España se están enterrando? ¿Por cuestión de "imagen" y de "tranquilizar a la gente aunque el riesgo en realidad no exista" como afirman algunos políticos? Nos toman por tontos.
En suma -y digan lo que digan las autoridades, implicadas porque estarían en el ojo del huracán de las posibles demandas por daños y perjuicios-, lo cierto es que el riesgo de sufrir algún tipo de trastorno es más real de lo que la mayoría imagina ya que nuestro espacio vital está repleto de microondas y distintas ondas electromagnéticas de baja y alta frecuencia de procedencia artificial y cuyas repercusiones en nuestra salud son, cuando menos, una incógnita. Hablamos de líneas de alta tensión, de instalaciones eléctricas domésticas, de electrodomésticos, de equipos informáticos, de emisoras de radio y televisión, de emisoras de radioaficionados o de uso civil (policía, ambulancias, transportistas, etc.), de redes de telefonía móvil, de radares, de satélites de comunicaciones, de mandos a distancia, etc. Y eso que hablamos sólo de las radiaciones artificiales... En suma, un panorama abrumador.

PREVINIENDO EL RIESGO DE LA TELEFONÍA MÓVIL
Que la tecnología que permite el funcionamiento de los teléfonos móviles no resulta completamente inocua y que una exposición prolongada a sus radiaciones electromagnéticas puede llegar a crear serios trastornos es, pues, un hecho incuestionable. Las investigaciones llevadas a cabo por organismos y laboratorios independientes certifican la existencia de un recalentamiento celular en la zona del cerebro cercana a la antena del teléfono, extraños picos de actividad neuronal en zonas normalmente poco activas del cerebro (revelados por encefalogramas), cambios en la presión arterial del mismo mientras se usa el aparato, trastornos del sueño, cefaleas, alteraciones coronarias y pérdida de memoria. Luego, ¿por qué no se advierte a los usuarios de los posibles riesgos a los que se exponen -como sucede con el tabaco- para que al menos moderen su uso? Pues porque se trata de empresas que mueven miles de millones, buena parte de los cuales se invierten en publicidad por lo que muchos medios de comunicación no quieren enfrentarse a ellas.
Sin embargo, son tantas y tales las evidencias presentadas por investigadores privados que determinados organismos oficiales de algunos países no han tenido más remedio que ponerse en marcha. Así, un estudio patrocinado por el Gobierno británico advertía hace poco de que los teléfonos móviles podrían "tener efectos biológicos indeseables en los niños porque su sistema inmune no está aún plenamente desarrollado". A pesar de lo cual, el Ministerio de Salud británico se ha limitado a aconsejar a la población que no exponga a sus hijos a los teléfonos móviles a menos que sea estrictamente necesario. Y nada más. ¿Alguien lo entiende?

PROTÉJASE DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS
En fin, el caso es que ya que no podemos evitar usar muchos de los aparatos que producen efectos como los descritos algunos investigadores se han centrado en crear dispositivos que absorban toda o parte de la radiación y atenúen al menos sus efectos nocivos. Y ya se comercializan en nuestro país al menos dos. Se trata de unos artilugios circulares de unos 3 centímetros de diámetro y casi planos que se pegan, uno al teléfono móvil, el otro a la pantalla del ordenador o del televisor.
Puestos en contacto con sus creadores se nos ha explicado que la clave de la efectividad de estos dispositivos está en el tratamiento que se da a sus componentes en los que, mediante un láser específico, se inducen campos de energía que los convierten en emisores de ondas ultradébiles inocuas para nuestro organismo pero con efecto protector frente a las radiaciones nocivas. Se trata de artilugios construidos en aluminio, algunos rellenos de polvo de cristal de cuarzo y materiales semiconductores que emiten unos campos que disminuyen las reacciones de estrés energético de los usuarios de teléfonos móviles, equipos informáticos y aparatos de televisión afectados por este tipo específico de polución electromagnética. Dispositivos sencillos que no necesitan alimentación ni mantenimiento y que basta colocar en el teléfono, el televisor o en la pantalla del ordenador para que nos protejan de los efectos indeseables de las radiaciones electromagnéticas. Un primer paso sin duda interesante en esta guerra por conservar la salud.


Jorge Carlos Palafox



Han dicho...
"Hoy día no hay nadie que pueda decir que no existe ninguna asociación entre el hecho de vivir cerca de una línea de alta tensión y el incremento del riesgo de leucemia en niños".
Dra. Jocelyne Leal, directora del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

"No se debe guardar el teléfono móvil en un bolsillo próximo al pecho o en el cinturón cerca del hígado, los riñones, los testículos o la matriz porque la radiación de las microondas puede romper los cromosomas donde quiera que estén".
Dr. Henry Lai
, de la Universidad de Washington (EEUU)

"Los campos de radiofrecuencia son conocidos por producir calentamiento e inducción de corrientes eléctricas... La exposición de campos de radiofrecuencia, aunque sean demasiado débiles como para provocar calentamiento, pueden tener consecuencias negativas para la salud que incluyen el cáncer". Informe sobre frecuencias electromagnéticas de la Organización Mundial de la Salud. "El riesgo de tumor cerebral se multiplica casi por 2'5 (en el mismo lado de utilización habitual) en quienes utilizan teléfonos móviles".
Dr. Lennart Hardell
, oncólogo e investigador en el Centro Médico de Orebro en Suecia.

"Existen evidencias de la relación entre la evolución de ciertos cánceres de la cabeza y el teléfono móvil".
Dr. John Holt, cirujano y radioterapeuta.

"Existen pruebas de daños en el material genético por la exposición a la radiación generada por los teléfonos móviles".
Dr. George Carlo
, director de la Investigación sobre la Tecnología Sin Hilos en Estados Unidos.

"Las radiaciones de microondas de origen eléctrico generadas por la telefonía móvil afectan negativamente a la circulación sanguínea cerebral y a la actividad del sistema nervioso". Fidel Franco, doctor en Física y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña.

"En el caso de personas que utilizan mucho el teléfono móvil se borra la memoria a corto plazo. Y no se sabe si se trata de daños permanentes o recuperables".

Dr. Bodo Khöler, presidente de la Sociedad Internacional de Terapeutas de la Información Biofísica.



Recomendaciones básicas
-Hable por teléfono fijo en lugar de por uno móvil siempre que sea posible.
-Limite la duración y número de llamadas desde los teléfonos móviles.
-No use teléfonos digitales dentro de los edificios porque la potencia necesaria es mayor y también mayor la radiación.
-Procure que no los usen los niños (su sistema inmune está en formación y están más indefensos frente a las radiaciones).
-Mantenga los teléfonos móviles lejos del cuerpo mientras no los use ya que también estando en estado de reposo generan radiación.
Viernes, 22 de Junio de 2007 13:50 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

A qué atendemos cuando nos referimos al capitalismo

Lo principal en una lucha es saber por qué se lucha, y una vez atendido, estar dispuesto a luchar. Luchar, en sí mismo, no es más que perseguir con ansia un objetivo claro, sacarlo a la luz. Una vez que comprendemos, buscamos que los demás también lo hagan y para ello, debemos hacernos escuchar, pues rara vez te ceden la palabra al levantar la mano, y hay cosas que no pueden esperar. Hacernos escuchar es luchar y para luchar debemos crear una forma de lucha, que la convertiremos en arte. Un arte para combatir por nuestra supervivencia. Y he aquí nuestra lucha, una lucha contra el mecanicismo que adoptamos todos los días al entrar en el juego del trabajo y el dinero. Y he aquí ningún enemigo, más que nosotros mismos. He aquí un conformismo que hemos de superar, una lucha personal, nuestra rebeldía contra una forma de vida, regida por el consumismo y el materialismo. Ambos engendrados por el bien amado capitalismo.

Es curioso como hace unos años, en la Revolución Industrial, pensarían que la llegada de nuevas máquinas que hacían el trabajo por nosotros nos llevarían a tener más tiempo y ser más felices. Sin embargo, a día de hoy llevamos una jornada laboral más extensa que la de entonces.

También es curioso advertir que, en política, se ha rehusado utilizar la palabra capitalismo. Esta palabra se ha borrado de discursos y debates pues, aún, siendo nuestra sociedad capitalista, esto puede llevar a un “malentendido” en el concepto. Y no nos queda más remedio que reír o llorar, porque es lo que nos han enseñado a hacer, volcarnos de forma estúpida a la inactividad y al conformismo.

El capitalismo es en sí mismo una aceptación social, de referencia administrativa y organizativa, que deja de lado la cooperación interpersonal para dar lugar a una macroindustrialización interdisciplinar. El capitalismo es, en sí mismo, el convenio que da un valor monetario a las cosas para que nosotros, con un sueldo, podamos adquirir estas cosas. No es más que un complejo de producción en cadena, donde nosotros, lejos de ser poseedores, somos poseídos.

Sin embargo, al ser un efecto que incide en nosotros, ello permite que nosotros mismos podamos rechazarlo. Aquí es donde empieza nuestra lucha:

Como ya hemos convenido, el capitalismo se nutre de dos focos: consumismo y materialismo. El primero es causado por una serie de tretas comerciales que, sin ser advertidas, atrapan sus objetivos invadiendo el espacio público y personal.

El problema de la publicidad es su continua presencia, su “quieres esto porque aun no lo tienes”, su constante llamada. Del consumismo deriva el materialismo, que viene a ser cuando lo material, lo consumible, pasa a ser una prioridad (algo que es fácil que suceda).

De este modo nos encontramos con un continuo círculo ya que lo consumible, como su propio nombre indica, tiene un final, y eso lleva a querer adquirir de nuevo el producto.

Sin embargo el verdadero problema del capitalismo no es éste. El verdadero problema es la actitud. La gente volcada al consumo adquiere una actitud no humana, desaprensiva, pasiva y asocial en cuanto al contacto humano real, algo ya muy perdido. Se pierden objetivos primordiales, uno sólo se centra en la adquisición y deja de lado la relación. Ya no hay una verdadera actitud social y humana, sino de apariencia.

De todo esto llega un reto personal y primordial, el de vencer ese impulso consumista que se hace crecer dentro de ti. De ello se retoma la actividad, el movimiento; una revolución cultural y artística que vence cánones y hace preguntas, una voz en alza que obliga a ser escuchada, una llamada de atención. Para ello debemos primero dejar de lado nuestra actitud ante el capitalismo, vencerlo dentro, liberarnos de él; dejar de consumir productos, dejar de retroalimentarnos de disfraces embelesados por la necesidad de posesión. Liberarse significa desprenderse. Las cosas no nos dan libertad, nos la quitan. La libertad no es poder patinar porque me compré unos patines, la libertad es no necesitar los patines. Y uno no sabe si es realmente libre si no se siente capaz de abandonarlo todo.

En este punto es donde empieza nuestra lucha: una vez nos vencimos a nosotros mismos. Nuestra lucha está fuera, donde los demás nos oyen, haciendo frente al ruido de todos los días. Y elegimos armas. Mis armas son las suyas, y aprenderé a usarlas.

Mi primer arma: el producto. Me deshago de la actitud consumista y aprendo a ver que las cosas están a mi alcance y que no tengo la necesidad de consumir porque ahora puedo y es mi momento, sino que siempre puedo acceder a lo que busco. Entonces dejo de lado el consumismo y actúo por intereses más elevados y, para ellos, uso los productos, como herramientas esta vez. Mi objetivo ya no es conseguir un producto sino que accedo a él para completar un objetivo con intereses culturales, artísticos, sociales, emocionales, etc. Mediante el robo o la apropiación de bienes, quedo desprovisto de toda posesión y la propiedad privada ya no existe sino para otros. Ya no existe un interés en poseer, sino tan sólo en utilizar. Empiezo a liberarme, y ya no es el objeto el que me posee, sino que no hay posesión, no hay demencia.

Elijo arma de nuevo: la publicidad. Busco el contacto y para ello quiero liberar. No quiero el contacto frío de una máquina, sino el de una persona real. Empiezo a “ver” la publicidad, ya no son mensajes aislados sino que me dicen algo, ahora atiendo a su mensaje y no pasa desapercibido, por fin lucho contra algo tangible. Su mensaje atraviesa cabezas a diario de gente que no opone resistencia, gente que no escucha. Su mensaje nos hace aprender a desviar nuestra consciencia cuando llega una información y actúa, por tanto, igual que si me atacaran con miles de flashes y luego, ciego, intentase levantar la vista. Sin embargo hoy he aprendido a mirar a otro lado, a ver a mi enemigo, y ya no camino con la cabeza agachada, sino que veo a la gente caminar mirando a una nada hueca, y de vez en cuando, atisbo una mirada que me responde y se marca una sonrisa en nuestras caras.

Me cargo de munición: antipublicidad y contrapublicidad.

Busco suprimir y atentar contra la publicidad, empiezo a verla y aprendo a eliminarla, las calles se ven más limpias. Entonces, juego al otro lado y sustituyo su publicidad con mi expresión, con mi creación, jamás sustituyo publicidad con publicidad, da igual la intención. No busco dar información, no soy una máquina, busco comunicar una idea, expresar un desaliento o una satisfacción, pero nunca intento vender nada, no me vendo.

Encuentro un arma: la calle. Y veo que la gente, en la calle, ensordece. Eso me demuestra que estoy listo para mi llamada de atención:

“Yo al fin y al cabo sólo quiero que nos comuniquemos, que perdamos el miedo al contacto y no sentir vacío al que me cruzo. Debemos pensar que las cosas no tienen porque ser así, y que todavía podemos aprender a ser humanos.”

Entonces descubro que mis armas no eran las suyas, sino que yo sólo las utilizaba con estilo y las aprovechaba. Descubro entonces que mis armas son el arte; mis enseñanzas, la cultura; y mi habilidad, el contacto personal.

Hay que enseñar a usar nuestras armas, y hacer del arte una cultura. Hay que desarrollar nuestra habilidad y armarnos de enseñanzas, para comunicar nuestra lucha.

Fuente: YoMango.net
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:18 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

No mires por la ventana

Las ventanas ya no sirven para mirar, porque la televisión te promete una realidad mucho más divertida y morbosa. ¿Para qué quieres realidad?

«Muchos ciudadanos estiman que, confortablemente instalados en el sofá de su salón, mirando en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse con seriedad. Error mayúsculo. Por tres razones: la primera, porque el periodismo televisivo, estructurado como una ficción, no está hecho para informar sino para distraer; en segundo lugar porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas (una veintena por cada telediario) produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación; y finalmente, porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión más acorde con el mito publicitario que con la movilización cívica. Informarse cuesta y es a ese precio al que el ciudadano adquiere el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática.»

“La tiranía de la comunicación”, Ignacio Ramonet, Ed. Debate, 1998.


Fuente: ConsumeHastaMorir
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:18 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

La sociedad de consumo

Por José Santamarta

El desarrollo económico y político actual se caracteriza, según el último informe del Worldwatch "La Situación del Mundo 2004" (Icaria/FUHEM), mas que por la victoria del capitalismo y la democracia sobre el comunismo, por el consumismo. El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo.

El consumo de bienes y servicios, por supuesto, es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera cierto umbral, que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma en consumismo.

1.700 millones de consumidores, 2.800 millones de pobres

En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas, el 28% de la población mundial: 242 millones viven en Estados Unidos (el 84% de su población), 349 millones en Europa Occidental (el 89% de la población), 120 millones en Japón (95%), 240 millones en China (apenas el 19% de su población), 122 millones en India (12%), 61 millones en Rusia (43%), 58 millones en Brasil (33%) y sólo 34 millones en el África subsahariana (el 5% de la población). En total en los países industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la población) y 912 millones en los países en desarrollo (sólo el 17% de la población del Tercer mundo).

Mientras los 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y 1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema pobreza. Mientras el estadounidense medio consume cada año 331 kilos de papel, en India usan 4 kilos y en gran parte de África menos de 1 kilo. El 15% de la población de los países industrializados consume el 61% del aluminio, el 60% del plomo, el 59% del cobre y el 49% del acero. Cifras similares podrían repetirse para todo tipo de bienes y servicios. Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay voluntad política para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de vida de quienes más lo necesitan.

La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son las nuevas catedrales de la modernidad.

Si los hábitos de consumo de los 1.700 millones de consumidores se extendiesen a toda la población mundial (6.300 millones de personas), la situación sería completamente insostenible, a causa del consumo de agua, energía, madera, minerales, suelo y otros recursos, y la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la deforestación y el cambio climático.

Entre 1950 y 2002 el consumo de agua se ha triplicado, el de combustibles fósiles se ha quintuplicado, el de carne creció un 550%, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 400%, el PIB mundial aumentó un 716%, el comercio mundial creció un 1.568%, el gasto mundial en publicidad creció un 965%, el número de turistas que salieron de sus fronteras creció un 2.860%, el número de automóviles pasó de 53 millones en 1950 a 565 millones en 2002 y el consumo de papel creció un 423% entre 1961 y 2002. Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. Las viviendas son cada vez mayores y los automóviles cada vez más potentes.

Pero la solución no puede ser un nuevo apartheid, que limite el consumo a esa minoría del 28% de la población mundial.

La población crece, pero cada vez menos, y probablemente se estabilizará en las próximas décadas en unos 9.000 millones, como ya ha sucedido en la mayoría de los países industrializados. Pero el consumo sigue creciendo, y las necesidades, como demuestra cualquier manual de economía, son infinitas.

¿Cuánto consumo es suficiente? El consumo, a partir de cierto umbral (13.000 euros anuales por persona, según las encuestas), no da la felicidad. El consumidor trabaja demasiadas horas para pagar el consumo compulsivo, y el poco ocio lo pasa en el automóvil (el estadounidense emplea 72 minutos detrás del volante) o delante del televisor (más 240 minutos diarios de promedio en las sociedades actuales). Cada vez se ve más atrapado en una espiral de consumo, endeudamiento para consumir y trabajar para pagar un endeudamiento mayor. El consumo se hace a consta de hipotecar el futuro, como en el auge del ladrillo en la España actual.

Hoy es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y controlar el consumo antes de que éste nos controle. Entre las medidas más inmediatas hay que eliminar las subvenciones que perjudican el medio ambiente (850.000 millones de dólares anuales que incentivan el consumo de agua, energía, plaguicidas, pescado, productos forestales y el uso del automóvil), realizar una profunda reforma ecológica de la fiscalidad, introducir criterios ecológicos y sociales en todas las compras de bienes y servicios de las administraciones públicas, nuevas normas y leyes encaminadas a promover la durabilidad, la reparación y la "actualización" de los productos en lugar de la obsolescencia programada, programas de etiquetado y promoción del consumo justo. Y todo ello dentro de una estrategia de "desmaterialización" de la economía, encaminada a satisfacer las necesidades sin socavar los pilares de nuestra existencia.


Fuente: http://www.rebelion.org/ecologia/040524santamarta.htm

Viernes, 22 de Junio de 2007 14:19 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Boicot a las empresas que testean sus productos en animales

Por Facundo Moyano

Los cambios son difíciles, eso todos lo sabemos. No es cómodo dejar las rutinas. Tampoco es fácil decirle a la gente que evite comprar los productos que habitualmente lleva, como Colgate, Axe o Phillip Morris. La realidad es que existen artículos (y principalmente marcas) con la que por distintos factores, la gente se identifica, se siente cómoda y está conforme. Esto, los vegetarianos/veganos lo sabemos, no nos gusta molestar a la gente, y no disfrutamos cuando ésta se inquieta; es sólo que nos parece importante y justo que se entere que muchos productos que estamos acostumbrados a comprar, fueron testeados en animales, o pertenecen a compañías que lo hacen. Esto quiere decir, que muchos animales fueron enjaulados, torturados y sacrificados para averiguar los efectos de dicho producto en las personas; ya sea por el test de Draize de irritación ocular, el LD50 u otros métodos. Comprándolos, estamos apoyando estos crueles experimentos y solventando económicamente la salida de nuevos productos que requieran nuevos experimentos. Como se dijo antes, no es cómodo revisar los artículos que compramos y descubrir que tenemos en nuestro hogar dentríficos, desodorantes, detergentes y champúes que han sido utilizados en animales. Lo más seguro es que la mayoría de los productos que tengamos lo sean. Esto es, porque muy pocas empresas (la mayoría vivisectoras) manejan el negocio, dando como resultado que una compañía puede vender tampones por un lado y papas fritas por el otro, como en el caso de Procter & Gamble.

En la argentina, comparado con otros países, es difícil encontrar alternativas, y en la mayoría de los supermercados sólo encontramos distintos artículos de las mismas compañías vivisectoras (para comprobarlo basta con revisar la góndola de los desodorantes). Sin embargo, en muchas dietéticas y casas naturistas se puede conseguir shampoo, dentríficos, y jabones libres de crueldad. En lo que respecta a artículos de limpieza, en los negocios se puede encontrar productos no pertenecientes a las empresas de la lista.

Debería ser un derecho del ciudadano poder elegir si quiere utilizar productos que provocaron sufrimiento en animales (por lo general perros, gatos y conejos), por lo que es necesaria la incorporación, como se lleva a cabo en países desarrollados, de un sistema responsable de etiquetado de los productos que identifique cuales han sido testeados en animales y cuales no.

A continuación se presenta la lista de las principales compañías vivisectoras y algunos de sus productos.

COMPAÑÍAS QUE EXPERIMENTAN EN ANIMALES

GILLETTE, POND´S, COLGATE-PALMOLIVE, PROCTER & GAMBLE, FABERGE, UNILEVER, GIVENCHY, JOHNSON & JOHNSON, ELIDA GIBB, GUY LAROCHE, NEUTROGENA, CACHAREL.

ARTÍCULOS DE ESTAS COMPAÑÍAS

Desodorantes: OLD SPICE, GILLETTE, AXE, REXONA, DUFOUR, IMPULSE, BRUT.
Shampoo: SEDAL, TRIATOP, HEAD & SHOULDERS, ORGANICS, PANTENE.
Dentríficos: COLGATE, KOLYNOS, SENSODYNE, AQUAFRESH, CLOSE-UP.
Fragancias: PATRICK´S, PALOMA PICASSO, RALPH LAUREN, ARMANI.
Jabones: LUX, DOVE, PALMOLIVE.
Toallitas y tampones femeninos: Ob, TAMPAX, CAREFREE.
Otros: CLINIQUE, ACUVUE, VICHY, VICKS, STUDIO LINE, KLEENEX, CLAIROL, NINA RICCI, RAID, repelente OFF!, bloqueador solar SUNDOWN, polvo limpiador ODEX, quitamanchas ARIEL, papas fritas PRINGLES, ORAL-B, GLORIA VANDERBILT.

Nota: Si algún producto no aparece en la lista no significa que no debiera estarlo. Simplemente la cantidad de productos que se encuentran actualmente en el mercado es demasiado extensa para documentarla, por lo que aquí se enumeran sólo algunos ejemplos. Es importante crear en nosotros el hábito de averiguar la procedencia y composición de lo que compramos, y difundir el mensaje anti-viviseccionista de respeto por la vida animal.

EMPRESAS QUE DICEN NO EXPERIMENTAR CON ANIMALES
(PERO SU COMPORTAMIENTO LEVANTA SOSPECHAS)

AVON, BENNETON, CHANNEL, CHRISTIAN DIOR, ESSEX, REVLON, WELLA.

NO ADQUIERA PRODUCTOS QUE CONTENGAN:

Aceite de Visón, Aceite de Tortuga, Aceite de Foca, Almizcle o Musk (cuando no es indicado como vegetal puede provenir de glándulas de cérvidos), Ambar, Carmín, Cartílago de Tiburón, Colágeno (puede ser vegetal pero requiere certificación), Elastina, Esperma, Glicerina, Placenta, Queratina, Reticolina, Seda y derivados, Shellac, Timo, Zibetto.

La mayor parte de la gente desconoce las barbaridades que se llevan a cabo dentro de los laboratorios (los laboratorios se encargan de que esto sea así porque saben que si sus "estudios" salen a la luz, la opinión pública los aplastaría), pero es una realidad que cada vez que un producto está por salir al mercado, debe atravesar tests de irritabilidad (ojos, piel, mucosas, alergias), y de toxicidad (que sucede cuando alguien lo ingiere, huele, etc), entre otros. Sabemos que no es agradable que le hablen sobre un conejo quedando ciego por la irritación que generó una conocida pasta de dientes en su ojo, o un beagle retorciéndose luego de ingerir un limpiador para hornos. Ahora, imagine lo agradable que debe ser para los miles de animales que tienen la poca suerte de experimentarlo.

Fuente: http://www.uva.org.ar/boic.htm
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:19 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Sobre el dinero

Interesante presentación de Power Point que circula por Internet...

El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar.
El dinero puede comprar un reloj, pero no el tiempo.
El dinero puede comprar una cama, pero no el sueño.
El dinero puede comprar un libro, pero no el conocimiento.
El dinero puede pagar un médico, pero no la salud.
El dinero puede comprar una posición, pero no el respeto.
El dinero puede comprar la sangre, pero no la vida.
El dinero puede comprar sexo, pero no el amor.
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:20 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Semana sin televisión

La última semana de abril se celebra "La semana sin TV" que intenta fomentar una reflexión sobre el papel cada vez más importante que juega la televisión en nuestras vidas.

Esta iniciativa se inicia en 1994 en los EE UU. Desde entonces se han ido sumando a la convocatoria otros países, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Argentina... La semana sin TV tiene por objeto que la gente revalúe el papel que este medio tiene en su vida diaria como entretenimiento, cuidadora de niños, llenando el tiempo, fuerza comercial e ideológica, entidad manipuladora, y ruido de fondo. La reducción voluntaria y drástica del tiempo que pasamos frente al televisor (en España el promedio se sitúa en 3 horas y media, por persona y día) permite vidas más plenas, saludables y participativas.

Instrumento político, cultural, comercial e incluso terapéutico, la televisión es el sustitutivo al café, al maestro, a la familia y (cuando dan fútbol) a menudo a la pareja. Nacida con una clara vocación de control social, el primer gran acontecimiento retransmitido por televisión fue los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, consagrados a glorificar la superioridad de la raza y virtudes arias. En la información televisiva hay una tendencia irremediable a que la noticia válida es la que tiene imágenes por encima de la que es importante pero infilmable.

¿Informarse a través de la televisión? Imagen antes que noticia. Incluso imagen para crear noticia. El ejemplo claro fue en la guerra del Golfo, a través de la grabación de un pájaro encharcado de petróleo Estados Unidos convenció a la comunidad internacional de la bondad de su causa. De poco sirvieron las imágenes iraquíes de la maternidad destruida por bombas aliadas ya que su calidad y verosimilitud icónica eran mucho peor. Así que si queremos informarnos no veamos la televisión. Al menos no sólo televisión.

Seguir leyendo en http://www.ecologistasenaccion.org/print.php3?id_article=309

Más información en http://www.tvturnoff.org/semana.htm

Viernes, 22 de Junio de 2007 14:20 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.

Integrismos

Lo que debemos al Islam, por Fernando Sánchez Dragó

Fragmento de una Conferencia pronunciada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid

En estos momentos, hablar en Occidente de musulmanes, hablar de Mahoma, hablar del Corán, hablar del Islam, equivale prácticamente a ha­blar de “integrismo”; el común de los mortales, la opinión pública en general, está confundiendo el Islam con el integrismo. ¿Qué es un integrismo? Un integrismo es la aplicación literal de las Sagradas Escrituras sin reparar en el hecho, evidente, de que todas las Sagradas Escrituras, ya sean las cristianas, ya sean las hindúes, ya sean las musulmanas, utilizan un lenguaje simbólico y no un lenguaje real. Para entendernos, es como si leyendo un poema de Omar Khayyám, que cantaba al vino en sus poemas, en sus rubaiyatas cre­yéramos que Omar Khayyám era un borrachín sin reparar que el vino es una metáfora de la embriaguez mística, que era el principal objetivo de todos los sufis como Khayyám.

¿Integrismo musulmán?... ¡Pero si estamos viviendo una época de integrismos por todas partes! Qué enorme injusticia ésta de identificar el integrismo con el concepto de lo musulmán; tenemos un integrismo cristiano, horrible, monstruoso, ese que se expresa en la vieja frase que muchos de nosotros aprendimos en el colegio de que “fuera de la Iglesia no hay Salvación”. Tenemos un integrismo judío, el que hace creer a los judíos de que por el simple hecho de que hace dos mil años vivieron en Tierra Santa, en Palestina o Israel, llamémosle como queramos, eso les da derecho, no sólo a vivir, sino a gobernar de forma excluyente esos territorios. Integrismo de izquierdas, el igualitarismo... ¿Qué es el igualitarismo sino una forma de integrismo? ¿Hay algo más injusto que el igualitarismo, que consiste en hacernos creer a todos los seres humanos que somos iguales sin reparar en el hecho evidente para cualquier persona que no tenga telarañas en las pupilas, de que somos individuos irrepetibles, de que no hay dos seres iguales sobre la faz de la Tierra? Integrismo Yanqui, uno de los peores integrismos, el integrismo de Clinton, el integrismo del Nuevo Orden Mundial, el integrismo de quienes se arrogan el derecho a convertirse a través de la tecnología y del armamentismo, en gendarmes de todo el Universo. Integrismo del “Becerro de Oro”, del mercado, del consumo: integrismo del economicismo. Y todos estos integrismos, en definitiva, se encierran en uno, en el peor de los integrismos: el integrismo judeo‑cristiano del mundo occidental.

Y a este respecto, quiero aprovecharme de algo que ha escrito un hombre al que yo admiro extraordinariamente y que está sentado en estos momentos aquí, me refiero a Roger Garaudy, que es uno de los pocos occidentales que se ha librado de ese tremendo karma que tenemos en Occidente y que en un libro extraordinario titulado “¿Tenemos necesidad de Dios?”, nos dice a propósito de todos estos integrismos: “Desde hace cinco siglos, con el nacimiento del Colonialismo que lla­mó ‘evangelización de los indios’ a la invasión, la conquista, la matanza y el genocidio, Occidente ha dado el peor ejemplo de integrismo, es decir, la pretensión de poner la verdad absoluta y, por consiguiente, de tener, no sólo el derecho, sino el deber de imponerla a todos los demás.

Esa larga continuidad en la dominación ha creado una consecuencia perversa: antaño, una iglesia, un Dios, un rey; hoy una cultura, una téc­nica, un orden mundial; ‘fuera de la Iglesia no hay Salvación’, ‘fuera de Occidente no hay civilización’ y siempre ‘fuera de mi verdad sólo existe el error’; siempre un ‘pueblo elegido’, el hebreo, el cristiano, el occidental; tal pretensión, apoyada en las armas, en el comercio y en las misiones, es la madre de los demás integrismos que han proliferado en el mundo”.


Fuente http://www.webislam.com/numeros/2000/00_11/Articulos%2000_11/Debemos_Islam
Viernes, 22 de Junio de 2007 14:20 Autor: éDix. #enlázame. Tema: Artículos No hay comentarios. Comentar.




El rinconcito de éDix

Reflexiones, artículos, impresiones personales y creación literaria.

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