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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Artículos. Práctica del consumo responsable (Francisco Aguirre Saharrea)El reto de practicar el consumo responsable hoy En primer término, nos enfrentamos con un enorme aparato publicitario, a través de muchos medios de comunicación, en el que la “información” que recibimos es seleccionada cuidadosamente para inducirnos a comprar, ya sea apelando al culto de la imagen, la competencia y demás actitudes propias del consumismo, o dirigiéndose a nuestras emociones haciéndonos creer que la caridad es la única vía en que podemos contribuir a combatir la pobreza y la injusticia social. Consumir responsablemente implica una interpretación de los mensajes publicitarios, además de una constante búsqueda de información que nos permita elegir autónoma y responsablemente los productos y servicios que consumimos. Por otra parte, ejercer un consumo responsable, en muchos casos, equivaldría a decidir no consumir algun(os) producto(s) que forman parte de nuestro consumo habitual, lo que puede hacernos desistir de practicar esta nueva forma de decidir. Sin embargo, no hay que olvidar que una de las ventajas de la globalización es la gran cantidad de opciones a nuestro alcance. Además, debemos tener presente que nuestro poder de compra es finalmente lo que a toda empresa le interesa, y verlo perdido (o en riesgo de perderlo) es lo que a su vez las convencerá de la necesidad de responsabilizarse socialmente de sus métodos de producción y/o industrialización. Socialmente se apoyan las prácticas comerciales justas, porque el adquirir productos o servicios directamente del pequeño productor nos garantiza que ellos recibirán un mejor pago por su trabajo, al mismo tiempo que nos ofrecen bienes y servicios con alta calidad. También se elimina la intermediación especulativa y se sustituye por alianzas entre actores profesionales y solidarios. El consumo responsable implica un compromiso mayor por parte del consumidor que no sólo opta por un producto frente a otros por sus características, sino además entiende que el dinero que entrega a cambio de dicho producto favorecerá a un grupo determinado, con las prácticas productivas, sociales y ecológicas que ello acarrea. Las ideas no son manzanas (Javier Smaldone)"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas." Borra logos con azúcarEste es un curioso y dulce método para borrar logotipos de cualquier aparato domestico: móviles, PDA, portátiles, GPS, etc. Es tan sencillo que sorprende por su eficacia. Solo necesitas un azucarcillo normal y algo de cinta adhesiva. Se trata de rascar el logo con el azucarillo, protegiendo previamente con la cinta partes donde pueda entrar el azúcar. El secreto consiste en que los cristales del azúcar son lo suficiente duros como para eliminar la tinta del logo pero no tanto como para rallar el plástico. Si decides probarlo deberías saber que el método no es 100% fiable con todas las carcasas. Te aconsejamos que pruebes con cuidado antes de lanzarte a la eliminación de logos compulsiva. Luego no digas que no te hemos avisado.Por Ángel Rocafuerte Fuente: http://www.elsingular.com/2006/09/13/borra-logos-con-azucar/ El cuidado del medio ambiente comienza en casaSólo hay que cambiar viejos hábitos y aplicar la teoría de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Reduzca
Reutilice
Recicle
IntegrismosLo que debemos al Islam, por Fernando Sánchez Dragó En estos momentos, hablar en Occidente de musulmanes, hablar de Mahoma, hablar del Corán, hablar del Islam, equivale prácticamente a hablar de “integrismo”; el común de los mortales, la opinión pública en general, está confundiendo el Islam con el integrismo. ¿Qué es un integrismo? Un integrismo es la aplicación literal de las Sagradas Escrituras sin reparar en el hecho, evidente, de que todas las Sagradas Escrituras, ya sean las cristianas, ya sean las hindúes, ya sean las musulmanas, utilizan un lenguaje simbólico y no un lenguaje real. Para entendernos, es como si leyendo un poema de Omar Khayyám, que cantaba al vino en sus poemas, en sus rubaiyatas creyéramos que Omar Khayyám era un borrachín sin reparar que el vino es una metáfora de la embriaguez mística, que era el principal objetivo de todos los sufis como Khayyám. ¿Integrismo musulmán?... ¡Pero si estamos viviendo una época de integrismos por todas partes! Qué enorme injusticia ésta de identificar el integrismo con el concepto de lo musulmán; tenemos un integrismo cristiano, horrible, monstruoso, ese que se expresa en la vieja frase que muchos de nosotros aprendimos en el colegio de que “fuera de la Iglesia no hay Salvación”. Tenemos un integrismo judío, el que hace creer a los judíos de que por el simple hecho de que hace dos mil años vivieron en Tierra Santa, en Palestina o Israel, llamémosle como queramos, eso les da derecho, no sólo a vivir, sino a gobernar de forma excluyente esos territorios. Integrismo de izquierdas, el igualitarismo... ¿Qué es el igualitarismo sino una forma de integrismo? ¿Hay algo más injusto que el igualitarismo, que consiste en hacernos creer a todos los seres humanos que somos iguales sin reparar en el hecho evidente para cualquier persona que no tenga telarañas en las pupilas, de que somos individuos irrepetibles, de que no hay dos seres iguales sobre la faz de la Tierra? Integrismo Yanqui, uno de los peores integrismos, el integrismo de Clinton, el integrismo del Nuevo Orden Mundial, el integrismo de quienes se arrogan el derecho a convertirse a través de la tecnología y del armamentismo, en gendarmes de todo el Universo. Integrismo del “Becerro de Oro”, del mercado, del consumo: integrismo del economicismo. Y todos estos integrismos, en definitiva, se encierran en uno, en el peor de los integrismos: el integrismo judeo‑cristiano del mundo occidental. Y a este respecto, quiero aprovecharme de algo que ha escrito un hombre al que yo admiro extraordinariamente y que está sentado en estos momentos aquí, me refiero a Roger Garaudy, que es uno de los pocos occidentales que se ha librado de ese tremendo karma que tenemos en Occidente y que en un libro extraordinario titulado “¿Tenemos necesidad de Dios?”, nos dice a propósito de todos estos integrismos: “Desde hace cinco siglos, con el nacimiento del Colonialismo que llamó ‘evangelización de los indios’ a la invasión, la conquista, la matanza y el genocidio, Occidente ha dado el peor ejemplo de integrismo, es decir, la pretensión de poner la verdad absoluta y, por consiguiente, de tener, no sólo el derecho, sino el deber de imponerla a todos los demás. Esa larga continuidad en la dominación ha creado una consecuencia perversa: antaño, una iglesia, un Dios, un rey; hoy una cultura, una técnica, un orden mundial; ‘fuera de la Iglesia no hay Salvación’, ‘fuera de Occidente no hay civilización’ y siempre ‘fuera de mi verdad sólo existe el error’; siempre un ‘pueblo elegido’, el hebreo, el cristiano, el occidental; tal pretensión, apoyada en las armas, en el comercio y en las misiones, es la madre de los demás integrismos que han proliferado en el mundo”.Fuente http://www.webislam.com/numeros/2000/00_11/Articulos%2000_11/Debemos_Islam Semana sin televisiónLa última semana de abril se celebra "La semana sin TV" que intenta fomentar una reflexión sobre el papel cada vez más importante que juega la televisión en nuestras vidas. Esta iniciativa se inicia en 1994 en los EE UU. Desde entonces se han ido sumando a la convocatoria otros países, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Argentina... La semana sin TV tiene por objeto que la gente revalúe el papel que este medio tiene en su vida diaria como entretenimiento, cuidadora de niños, llenando el tiempo, fuerza comercial e ideológica, entidad manipuladora, y ruido de fondo. La reducción voluntaria y drástica del tiempo que pasamos frente al televisor (en España el promedio se sitúa en 3 horas y media, por persona y día) permite vidas más plenas, saludables y participativas. Instrumento político, cultural, comercial e incluso terapéutico, la televisión es el sustitutivo al café, al maestro, a la familia y (cuando dan fútbol) a menudo a la pareja. Nacida con una clara vocación de control social, el primer gran acontecimiento retransmitido por televisión fue los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, consagrados a glorificar la superioridad de la raza y virtudes arias. En la información televisiva hay una tendencia irremediable a que la noticia válida es la que tiene imágenes por encima de la que es importante pero infilmable. ¿Informarse a través de la televisión? Imagen antes que noticia. Incluso imagen para crear noticia. El ejemplo claro fue en la guerra del Golfo, a través de la grabación de un pájaro encharcado de petróleo Estados Unidos convenció a la comunidad internacional de la bondad de su causa. De poco sirvieron las imágenes iraquíes de la maternidad destruida por bombas aliadas ya que su calidad y verosimilitud icónica eran mucho peor. Así que si queremos informarnos no veamos la televisión. Al menos no sólo televisión. Más información en http://www.tvturnoff.org/semana.htm Sobre el dineroInteresante presentación de Power Point que circula por Internet... El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar. El dinero puede comprar un reloj, pero no el tiempo. El dinero puede comprar una cama, pero no el sueño. El dinero puede comprar un libro, pero no el conocimiento. El dinero puede pagar un médico, pero no la salud. El dinero puede comprar una posición, pero no el respeto. El dinero puede comprar la sangre, pero no la vida. El dinero puede comprar sexo, pero no el amor. Boicot a las empresas que testean sus productos en animalesPor Facundo Moyano Los cambios son difíciles, eso todos lo sabemos. No es cómodo dejar las rutinas. Tampoco es fácil decirle a la gente que evite comprar los productos que habitualmente lleva, como Colgate, Axe o Phillip Morris. La realidad es que existen artículos (y principalmente marcas) con la que por distintos factores, la gente se identifica, se siente cómoda y está conforme. Esto, los vegetarianos/veganos lo sabemos, no nos gusta molestar a la gente, y no disfrutamos cuando ésta se inquieta; es sólo que nos parece importante y justo que se entere que muchos productos que estamos acostumbrados a comprar, fueron testeados en animales, o pertenecen a compañías que lo hacen. Esto quiere decir, que muchos animales fueron enjaulados, torturados y sacrificados para averiguar los efectos de dicho producto en las personas; ya sea por el test de Draize de irritación ocular, el LD50 u otros métodos. Comprándolos, estamos apoyando estos crueles experimentos y solventando económicamente la salida de nuevos productos que requieran nuevos experimentos. Como se dijo antes, no es cómodo revisar los artículos que compramos y descubrir que tenemos en nuestro hogar dentríficos, desodorantes, detergentes y champúes que han sido utilizados en animales. Lo más seguro es que la mayoría de los productos que tengamos lo sean. Esto es, porque muy pocas empresas (la mayoría vivisectoras) manejan el negocio, dando como resultado que una compañía puede vender tampones por un lado y papas fritas por el otro, como en el caso de Procter & Gamble. En la argentina, comparado con otros países, es difícil encontrar alternativas, y en la mayoría de los supermercados sólo encontramos distintos artículos de las mismas compañías vivisectoras (para comprobarlo basta con revisar la góndola de los desodorantes). Sin embargo, en muchas dietéticas y casas naturistas se puede conseguir shampoo, dentríficos, y jabones libres de crueldad. En lo que respecta a artículos de limpieza, en los negocios se puede encontrar productos no pertenecientes a las empresas de la lista. Debería ser un derecho del ciudadano poder elegir si quiere utilizar productos que provocaron sufrimiento en animales (por lo general perros, gatos y conejos), por lo que es necesaria la incorporación, como se lleva a cabo en países desarrollados, de un sistema responsable de etiquetado de los productos que identifique cuales han sido testeados en animales y cuales no. A continuación se presenta la lista de las principales compañías vivisectoras y algunos de sus productos. COMPAÑÍAS QUE EXPERIMENTAN EN ANIMALES GILLETTE, POND´S, COLGATE-PALMOLIVE, PROCTER & GAMBLE, FABERGE, UNILEVER, GIVENCHY, JOHNSON & JOHNSON, ELIDA GIBB, GUY LAROCHE, NEUTROGENA, CACHAREL. ARTÍCULOS DE ESTAS COMPAÑÍAS Desodorantes: OLD SPICE, GILLETTE, AXE, REXONA, DUFOUR, IMPULSE, BRUT. Nota: Si algún producto no aparece en la lista no significa que no debiera estarlo. Simplemente la cantidad de productos que se encuentran actualmente en el mercado es demasiado extensa para documentarla, por lo que aquí se enumeran sólo algunos ejemplos. Es importante crear en nosotros el hábito de averiguar la procedencia y composición de lo que compramos, y difundir el mensaje anti-viviseccionista de respeto por la vida animal. EMPRESAS QUE DICEN NO EXPERIMENTAR CON ANIMALES AVON, BENNETON, CHANNEL, CHRISTIAN DIOR, ESSEX, REVLON, WELLA. NO ADQUIERA PRODUCTOS QUE CONTENGAN: Aceite de Visón, Aceite de Tortuga, Aceite de Foca, Almizcle o Musk (cuando no es indicado como vegetal puede provenir de glándulas de cérvidos), Ambar, Carmín, Cartílago de Tiburón, Colágeno (puede ser vegetal pero requiere certificación), Elastina, Esperma, Glicerina, Placenta, Queratina, Reticolina, Seda y derivados, Shellac, Timo, Zibetto. La mayor parte de la gente desconoce las barbaridades que se llevan a cabo dentro de los laboratorios (los laboratorios se encargan de que esto sea así porque saben que si sus "estudios" salen a la luz, la opinión pública los aplastaría), pero es una realidad que cada vez que un producto está por salir al mercado, debe atravesar tests de irritabilidad (ojos, piel, mucosas, alergias), y de toxicidad (que sucede cuando alguien lo ingiere, huele, etc), entre otros. Sabemos que no es agradable que le hablen sobre un conejo quedando ciego por la irritación que generó una conocida pasta de dientes en su ojo, o un beagle retorciéndose luego de ingerir un limpiador para hornos. Ahora, imagine lo agradable que debe ser para los miles de animales que tienen la poca suerte de experimentarlo. Fuente: http://www.uva.org.ar/boic.htmLa sociedad de consumoPor José Santamarta No mires por la ventanaLas ventanas ya no sirven para mirar, porque la televisión te promete una realidad mucho más divertida y morbosa. ¿Para qué quieres realidad? «Muchos ciudadanos estiman que, confortablemente instalados en el sofá de su salón, mirando en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse con seriedad. Error mayúsculo. Por tres razones: la primera, porque el periodismo televisivo, estructurado como una ficción, no está hecho para informar sino para distraer; en segundo lugar porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas (una veintena por cada telediario) produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación; y finalmente, porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión más acorde con el mito publicitario que con la movilización cívica. Informarse cuesta y es a ese precio al que el ciudadano adquiere el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática.» “La tiranía de la comunicación”, Ignacio Ramonet, Ed. Debate, 1998. Fuente: ConsumeHastaMorir A qué atendemos cuando nos referimos al capitalismoLo principal en una lucha es saber por qué se lucha, y una vez atendido, estar dispuesto a luchar. Luchar, en sí mismo, no es más que perseguir con ansia un objetivo claro, sacarlo a la luz. Una vez que comprendemos, buscamos que los demás también lo hagan y para ello, debemos hacernos escuchar, pues rara vez te ceden la palabra al levantar la mano, y hay cosas que no pueden esperar. Hacernos escuchar es luchar y para luchar debemos crear una forma de lucha, que la convertiremos en arte. Un arte para combatir por nuestra supervivencia. Y he aquí nuestra lucha, una lucha contra el mecanicismo que adoptamos todos los días al entrar en el juego del trabajo y el dinero. Y he aquí ningún enemigo, más que nosotros mismos. He aquí un conformismo que hemos de superar, una lucha personal, nuestra rebeldía contra una forma de vida, regida por el consumismo y el materialismo. Ambos engendrados por el bien amado capitalismo. Es curioso como hace unos años, en la Revolución Industrial, pensarían que la llegada de nuevas máquinas que hacían el trabajo por nosotros nos llevarían a tener más tiempo y ser más felices. Sin embargo, a día de hoy llevamos una jornada laboral más extensa que la de entonces. También es curioso advertir que, en política, se ha rehusado utilizar la palabra capitalismo. Esta palabra se ha borrado de discursos y debates pues, aún, siendo nuestra sociedad capitalista, esto puede llevar a un “malentendido” en el concepto. Y no nos queda más remedio que reír o llorar, porque es lo que nos han enseñado a hacer, volcarnos de forma estúpida a la inactividad y al conformismo. El capitalismo es en sí mismo una aceptación social, de referencia administrativa y organizativa, que deja de lado la cooperación interpersonal para dar lugar a una macroindustrialización interdisciplinar. El capitalismo es, en sí mismo, el convenio que da un valor monetario a las cosas para que nosotros, con un sueldo, podamos adquirir estas cosas. No es más que un complejo de producción en cadena, donde nosotros, lejos de ser poseedores, somos poseídos. Sin embargo, al ser un efecto que incide en nosotros, ello permite que nosotros mismos podamos rechazarlo. Aquí es donde empieza nuestra lucha: Como ya hemos convenido, el capitalismo se nutre de dos focos: consumismo y materialismo. El primero es causado por una serie de tretas comerciales que, sin ser advertidas, atrapan sus objetivos invadiendo el espacio público y personal. El problema de la publicidad es su continua presencia, su “quieres esto porque aun no lo tienes”, su constante llamada. Del consumismo deriva el materialismo, que viene a ser cuando lo material, lo consumible, pasa a ser una prioridad (algo que es fácil que suceda). De este modo nos encontramos con un continuo círculo ya que lo consumible, como su propio nombre indica, tiene un final, y eso lleva a querer adquirir de nuevo el producto. Sin embargo el verdadero problema del capitalismo no es éste. El verdadero problema es la actitud. La gente volcada al consumo adquiere una actitud no humana, desaprensiva, pasiva y asocial en cuanto al contacto humano real, algo ya muy perdido. Se pierden objetivos primordiales, uno sólo se centra en la adquisición y deja de lado la relación. Ya no hay una verdadera actitud social y humana, sino de apariencia. De todo esto llega un reto personal y primordial, el de vencer ese impulso consumista que se hace crecer dentro de ti. De ello se retoma la actividad, el movimiento; una revolución cultural y artística que vence cánones y hace preguntas, una voz en alza que obliga a ser escuchada, una llamada de atención. Para ello debemos primero dejar de lado nuestra actitud ante el capitalismo, vencerlo dentro, liberarnos de él; dejar de consumir productos, dejar de retroalimentarnos de disfraces embelesados por la necesidad de posesión. Liberarse significa desprenderse. Las cosas no nos dan libertad, nos la quitan. La libertad no es poder patinar porque me compré unos patines, la libertad es no necesitar los patines. Y uno no sabe si es realmente libre si no se siente capaz de abandonarlo todo. En este punto es donde empieza nuestra lucha: una vez nos vencimos a nosotros mismos. Nuestra lucha está fuera, donde los demás nos oyen, haciendo frente al ruido de todos los días. Y elegimos armas. Mis armas son las suyas, y aprenderé a usarlas. Mi primer arma: el producto. Me deshago de la actitud consumista y aprendo a ver que las cosas están a mi alcance y que no tengo la necesidad de consumir porque ahora puedo y es mi momento, sino que siempre puedo acceder a lo que busco. Entonces dejo de lado el consumismo y actúo por intereses más elevados y, para ellos, uso los productos, como herramientas esta vez. Mi objetivo ya no es conseguir un producto sino que accedo a él para completar un objetivo con intereses culturales, artísticos, sociales, emocionales, etc. Mediante el robo o la apropiación de bienes, quedo desprovisto de toda posesión y la propiedad privada ya no existe sino para otros. Ya no existe un interés en poseer, sino tan sólo en utilizar. Empiezo a liberarme, y ya no es el objeto el que me posee, sino que no hay posesión, no hay demencia. Elijo arma de nuevo: la publicidad. Busco el contacto y para ello quiero liberar. No quiero el contacto frío de una máquina, sino el de una persona real. Empiezo a “ver” la publicidad, ya no son mensajes aislados sino que me dicen algo, ahora atiendo a su mensaje y no pasa desapercibido, por fin lucho contra algo tangible. Su mensaje atraviesa cabezas a diario de gente que no opone resistencia, gente que no escucha. Su mensaje nos hace aprender a desviar nuestra consciencia cuando llega una información y actúa, por tanto, igual que si me atacaran con miles de flashes y luego, ciego, intentase levantar la vista. Sin embargo hoy he aprendido a mirar a otro lado, a ver a mi enemigo, y ya no camino con la cabeza agachada, sino que veo a la gente caminar mirando a una nada hueca, y de vez en cuando, atisbo una mirada que me responde y se marca una sonrisa en nuestras caras. Me cargo de munición: antipublicidad y contrapublicidad. Busco suprimir y atentar contra la publicidad, empiezo a verla y aprendo a eliminarla, las calles se ven más limpias. Entonces, juego al otro lado y sustituyo su publicidad con mi expresión, con mi creación, jamás sustituyo publicidad con publicidad, da igual la intención. No busco dar información, no soy una máquina, busco comunicar una idea, expresar un desaliento o una satisfacción, pero nunca intento vender nada, no me vendo. Encuentro un arma: la calle. Y veo que la gente, en la calle, ensordece. Eso me demuestra que estoy listo para mi llamada de atención: “Yo al fin y al cabo sólo quiero que nos comuniquemos, que perdamos el miedo al contacto y no sentir vacío al que me cruzo. Debemos pensar que las cosas no tienen porque ser así, y que todavía podemos aprender a ser humanos.” Entonces descubro que mis armas no eran las suyas, sino que yo sólo las utilizaba con estilo y las aprovechaba. Descubro entonces que mis armas son el arte; mis enseñanzas, la cultura; y mi habilidad, el contacto personal. Hay que enseñar a usar nuestras armas, y hacer del arte una cultura. Hay que desarrollar nuestra habilidad y armarnos de enseñanzas, para comunicar nuestra lucha.Fuente: YoMango.net Efectos nocivos de teléfonos móviles, ordenadores y televisoresFuente: http://www.dsalud.com/numero36_3.htm
Recomendaciones básicas -Hable por teléfono fijo en lugar de por uno móvil siempre que sea posible. -Limite la duración y número de llamadas desde los teléfonos móviles. -No use teléfonos digitales dentro de los edificios porque la potencia necesaria es mayor y también mayor la radiación. -Procure que no los usen los niños (su sistema inmune está en formación y están más indefensos frente a las radiaciones). -Mantenga los teléfonos móviles lejos del cuerpo mientras no los use ya que también estando en estado de reposo generan radiación. Muerte al cocheSeñales de humo ·· Fanzine anarquista verde De todas maneras no es el catastrofismo lo que nos lleva a posicionarnos contra los coches. EL primer lugar no lo es, porque no tenemos ni idea de cual es el futuro que nos espera. Durante largo tiempo se han escuchado proclamas catastrofistas; muchas acertaron, pero otras muchas no. Por otra parte, aún sin petróleo se podría mantener el sistema del automóvil –si bien ciertamente deteriorado. Durante la II Guerra Mundial la gente se las ingenió como pudo para mantener los coches circulando por las ciudades, claro que de forma muy deficiente, usando mezclas con petróleo y para un volumen mucho menor de coches. No obstante, sea nuestro futuro inmediato más o menos alarmante –pues alarmante sí que es- lo que tenemos claro es que tenemos que dejar los coches ya, empezando por dejar de usarlos dentro de las ciudades. Y no sólo por sus desastrosos efectos ecológicos (son los culpables en un 75% del calentamiento global, deforestación para carreteras, agujeros de ozono, del 60% de la contaminación en las ciudades, etc,) sino también por sus efectos sociales para la libertad, la felicidad y la comunalidad humana. No se trata de una posición austera. No se trata de que no nos queda otra, lamentarnos de que desgraciad@s somos y apretarnos los cinturos… ¡¡DESEAMOS VIVIR SIN COCHES!! El automóvil –al igual que el resto de la tecnología- no es algo neutral. El coche en sí lleva implícito un modelo de sociedad, un modelo de disposición población, un modelo de urbanismo, una forma individualista de transporte, una determinada relación del ser humano con la velocidad y el ritmo, etc. El coche privatiza el espacio público: se lo roba a las personas. El coche convierte las poblaciones donde vivimos en algo muerto enterrado bajo asfalto, lleno de smog Los coches hacen de las comunidades, zonas masificadas, donde la libertad es coartada en todos los sentidos. El coche militariza la calle con su disciplina y la uniformidad del tráfico. Las poblaciones se hacen a la medida de las máquinas y sus velocidades estresantes, y no a la de las personas. El coche es un mecanismo de control: despeja la calle. Es un mecanismo contra la convivencia y el juego: convierte en la calle en mero tránsito matando las posibilidades en ella de ocio, encuentro, fiesta, organización esporádica de eventos, juegos… siembra asfalto donde podía haber árboles frutales y vida comunitaria. El coche, además, crea las distancias: aleja las cosas y las personas mediante el urbanismo. El coche crea la disposición de la sociedad en el espacio, se hace así mismo imprescindible, por ejemplo, al poner tu lugar de trabajo a una hora en coche de donde vives… El derecho un "derecho a tener coche" niega el derecho a no tenerlo y niega a la naturaleza su derecho mismo a existir. La reivindicación de la erradicación del coche es uno de los múltiples requisitos para reconectar con la naturaleza y vivir en libertad. Para esto es necesario acabar con la sociedad masificada que convierte a las personas en números y acabar el dominación capitalista y tecnocrática. Pero es también una cuestión de solidaridad. Ahora mismo somos 6,5 mil millones de personas sobre la Tierra (hace 30 años éramos la mitad. Dentro de 15 seremos 8.000). No puede haber coches para tod@s, esto sería, simplemente, ecológicamente imposible. "Democratizar" el coche y desarrollar la industrialización a la europea en China y la India es un suicidio evidente. Pero no podemos prohibirles hacer lo que nosotr@s hacemos… Es hora de pensar con un poco de seriedad, sin cinismos ni mirar a otro lado. Debemos acabar con el coche. No hay otra solución. El coche es además un símbolo clarividente de la estupidez moderna. Es símbolo de libertad en el atasco, de independencia atado a hipotecas, de poderío cuando es la máquina quien hace todo por uno. Todo menos una cosa: comer. La situación actual es un absurdo: para dar de comer a nuestros coches matamos a miles de personas en guerras genocidas en Afganistán, Iraq, Venezuela… y más que vendrán, para adueñarnos de las migajas que quedan de "oro negro". Nuestros coches son en Prestige. De seguir así será una realidad eso de "¡criad coches, comeréis fuel!". Pero, es cierto, la culpa no es sólo de los coches. Acabar con los coches en las ciudades está claro que no es solución a nada: no es suficiente. Donde hay carreteras queremos ríos y permacultura. Donde hay parking queremos bosques. Donde hay autoritarismo, asamblea. Donde hay propiedad privativa, comunalidad. Donde hay capital apoyo mutuo. Donde hay técnica, imaginación. Donde hay coches, convivencia. Ni "democracias" ni dictaduras ¡Queremos Anarquía Verde! Una sociedad que dance sobre las ruinas de los relojes y despertadores, un modo de vida que acabe con la moral cristiano-burguesa, para vivir sensualmente el presente. Como decían ya en el 1968: "¡Bajo el asfalto está la playa!" ¡Recuperemos las calles, levantemos adoquines para que entre las grietas de este sistema caduco rebrote nuestra más salvaje libertad! |
El rinconcito de éDixReflexiones, artículos, impresiones personales y creación literaria.
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